Sinceramente no se que me vio, sinceramente me llego a gustar un poco, solo un poco, nunca mas de un poco, sinceramente nunca busque nada bueno con ella, y creo que finalmente lo detecto, sinceramente yo no quise que pasara nada, sinceramente nunca pensé que pasaría nada, sinceramente yo no busqué, en un principio, nada, sinceramente digo esto, con ironía y una pisca de alegría.
Sinceramente no me siento culpable, para nada culpable, quizá será por lo que yo oía sobre ella, no cosas malas, pero tampoco las mejores cosas, sinceramente aun recuerdo como fue la primera vez que la vi y sonrío al pensar en ello, recuerdo que ella dio el primer paso, en aquellos tiempos ella era mas llena de cosas lindas hacia a mi y menos kilos para ella.
Sinceramente recuerdo el primer beso que me dio y sinceramente lo digo, no lo sentí tan especial, fue uno robado un momento muy gracioso cuando lo recuerdo.
Sinceramente recuerdo las citas a casi media noche que hacia yo con mala intención, y a las que ella asistía puntual, limpia, bañada en perfume barato y con la intención de evitar mis malas intenciones, sinceramente pienso que aguantaba todo solo por estar un momento junto a mi.
Recuerdo sus cariñosas palabras, siempre halagos, halagos que no encajaban en mi rompecabezas de mi personalidad, que pero para ella se acoplaban a la perfección.
Sinceramente digo que ella era una de las pocas personas que lo darían todo cuando esta enamorada, recuerdo sus comentarios soñadores, sus novelas de amor que me contaba, que decía que leía, pero sinceramente creo que nunca terminaba de leer, sinceramente como la conozco o creía conocerla tan bien sabia que nunca terminaba de leer los libros, y los dejaba a la mitad o incluso en el prologo del libro, como estoy seguro que dejo aquel libro que le preste, que dijo que lo regresaría en tan solo una semana y que demoro mucho mas.
Sinceramente recuerdo que no quería prestarlo, no me gusta prestar mis libros, a menos que lo lean dentro de mi casa, pero se lo presté, con la simple condición de que lo devolviera el día pactado, y que yo sabia que aquel día, Lunes, estaríamos solos como aquel día que se lo preste, y así imaginaba mis malas intenciones.
Sinceramente recuerdo la última ves que la vi, fue en mi cuarto y fue ese día que accedí a dejarla llevar un libro mío, ella dando sus últimos intentos por tratar de darme a entender lo que sentía, y yo, tonto como soy, daba mis intentos por tratar de dar a conocer lo que quería.
Sinceramente digo que pude llegar a cumplir lo que quería con ella, losé, ella tan solo quería oír unas palabras que me comprometieran a estar atado a ella, pero que no pude decir, sé que si mencionaba aquellas 3 palabras, todo lo que quería en ese momento sucedería, ella oiría lo que quería oír y me dejaría hacer lo que yo quería hacer.
Como esta claro, fui, soy, y lo mas probable es que aun en un futuro lejano seguiré siendo, alguien con sentimientos secos, o al menos eso trato de demostrar, nunca dije aquellas palabras simples, tan simples pero con un poder de atadura hacia otra persona.
Sinceramente pienso que pude decir lo que ella quería oír, así quedaríamos los dos contentos por un rato, pero, malo como soy, decidí no decirlo, no quería darle el gusto, yo quería ganar, conseguir lo que quería con el menor costo posible.
Sinceramente recuerdo que aquel día en mi cuarto dio lo último demostrar lo que queria, pero no lo consiguió, no le di el gusto, y por eso se fue, ah! y sin rasgo alguno de tristeza!, pero al mirarla note en sus ojos una pequeña llama de ira, una furia con controlaba a la perfección. Me sentí triste cuando la vi bajar las escaleras e irse de mi casa, sabia que era la ultima ves que la vería de cerca, sabia que era la ultima ves que hablaba con ella, pero no me sentí triste por ella, me sentí triste porque con ella se iba uno de mis libros preferidos de titulo “Terapia”.
Sinceramente pensé que mi libro no volvería jamás, pensé que la cólera que me tenia seria desquitada hoja a hoja con mi libro, aun así no perdía las esperanzas, quería mi libro de vuelta, enviaba recados con algunos de sus amigos pidiendo por favor que regresara mi libro. Sinceramente sabia que cada recado que le llegaba de mi, era como derramar un sentimiento combustible sobre el fuego de su cólera controlada hacia mi, control que sabia que perdería en algun momento.
Tiempo despues la vi de lejos, pero no me atreví a acercarme y mucho menos a hablarle. Ella paso sin verme, pero yo sabia que me vio, sabia que tenia ganas de voltear a verme, sabia que quería venir hacia mi, lo que si no sé que ubiese hecho si me ubiese tenido en frente.
El libro por fin llego devuelta, y lo digo sinceramente me alegró tanto de verlo de vuelta y como era de esperarse no lo trajo ella, lo envió con uno de sus "amigos", este se lo entrego a uno de los mensajeros, a quienes agradezco, que envié y este finalmente me lo entrego. Y también como era de esperarse, el libro estaba intacto, sabia como era su forma de ser, la conocía tan bien, inmediatamente me di cuenta de que no se dio el gusto de leerlo o al menos de leerlo por completo.
Sinceramente pensé que el odio que me tenía lo reflejaría con; o quedarse con el libro o, aun peor, romperlo o quemarlo, pero no fue así.
Guarde el libro, junto a los demás, hasta que hoy, un mes después de que me lo devolviera lo volví a coger, lo cogí porque cada vez que entraba a mi cuarto, sentía que aquel libro me veía, lo abrí, comencé a mirar hoja a hoja, pensando en que creía conocerla tan bien que estaba seguro que no dejaria su ira hacia mi para ella sola.
Mientras ojeaba la paginas, se me venia la idea de que había dejado un mensaje escrito con lápiz en alguna hoja de mi libro. Estaba seguro que lo haba hecho, llegue a la última hoja, y no encontré nada. -Me equivoque- pensé, no la conocía como yo creía.
Me sentí triste, no por ella sino por mi error, estaba vez si que me había olvidado, cerré el libro, y lo solté sobre la cama, y el libro cayó abierto por la contratapa y la tristeza desapareció de golpe al ver que no me había equivocado. Unas letras grandes y de color morado estaban en la parte de atrás del libro, reí cuando vi la no tan pequeña nota que dejó, era corta pero concisa. “Y TE ODIO, MUÉRETE”, era exactamente lo que tenia en la mente cuando pensé en que tipo de mensaje dejaría. Sí, la conocía bien. Lo que me llamo la atención fue que la frase tan directa comenzara con una “Y” lo que me llevo a pensar que era la mitad de la frase que quería decir, y pensando como ella piensa y asumiendo de que sé como piensa porque ya lo comprobé y después de darle vueltas al libro para ver si la primera parte de aquél mensaje estaba en alguna otra hoja y de ver que no había tal primera parte, llegue a la conclusión de que el comienzo de la nota se la quedo ella, y comenzando masomenos así “TE QUIERO”, lo que completaria la frase tan cariñosa que me dejó.
“TE QUIERO Y TE ODIO , MUÉRETE” finalmente asumo que eso fue lo que quiso decirme.
Sinceramente yo también la quiero, pero no como ella quiere, y no la odio, aunque deberia por hacerle eso a un pobre libro que solo tuvo la mala suerte de ser mio, es mas, le agradezco porque gracias a ella aquel libro cuenta ahora dos historias, finalmente y sinceramente no le deseo la muerte como ella me lo desea, sino, le deseo de todo corazón, que encuentre a alguien mejor que yo, y estoy seguro de que cualquiera es mejor que yo, y asi podrá decirle quella frase que omitió decirmela a mi.
Disculpame, Te quiero, pero no como tu quieres.:P
Cuando has eliminado lo imposible lo que queda, por mas improbable que sea, tiene que ser la verdad.
viernes, 24 de junio de 2011
Te quiero, pero no como tu quieres.
Sinceramente no se que me vio, sinceramente me llego a gustar un poco, solo un poco, nunca mas de un poco, sinceramente nunca busque nada bueno con ella, y creo que finalmente lo detecto, sinceramente yo no quise que pasara nada, sinceramente nunca pensé que pasaría nada, sinceramente yo no busqué, en un principio, nada, sinceramente digo esto, con ironía y una pisca de alegría.
Sinceramente no me siento culpable, para nada culpable, quizá será por lo que yo oía sobre ella, no cosas malas, pero tampoco las mejores cosas, sinceramente aun recuerdo como fue la primera vez que la vi y sonrío al pensar en ello, recuerdo que ella dio el primer paso, en aquellos tiempos ella era mas llena de cosas lindas hacia a mi y menos kilos para ella.
Sinceramente recuerdo el primer beso que me dio y sinceramente lo digo, no lo sentí tan especial, fue uno robado un momento muy gracioso cuando lo recuerdo.
Sinceramente recuerdo las citas a casi media noche que hacia yo con mala intención, y a las que ella asistía puntual, limpia, bañada en perfume barato y con la intención de evitar mis malas intenciones, sinceramente pienso que aguantaba todo solo por estar un momento junto a mi.
Recuerdo sus cariñosas palabras, siempre halagos, halagos que no encajaban en mi rompecabezas de mi personalidad, que pero para ella se acoplaban a la perfección.
Sinceramente digo que ella era una de las pocas personas que lo darían todo cuando esta enamorada, recuerdo sus comentarios soñadores, sus novelas de amor que me contaba, que decía que leía, pero sinceramente creo que nunca terminaba de leer, sinceramente como la conozco o creía conocerla tan bien sabia que nunca terminaba de leer los libros, y los dejaba a la mitad o incluso en el prologo del libro, como estoy seguro que dejo aquel libro que le preste, que dijo que lo regresaría en tan solo una semana y que demoro mucho mas.
Sinceramente recuerdo que no quería prestarlo, no me gusta prestar mis libros, a menos que lo lean dentro de mi casa, pero se lo presté, con la simple condición de que lo devolviera el día pactado, y que yo sabia que aquel día, Lunes, estaríamos solos como aquel día que se lo preste, y así imaginaba mis malas intenciones.
Sinceramente recuerdo la última ves que la vi, fue en mi cuarto y fue ese día que accedí a dejarla llevar un libro mío, ella dando sus últimos intentos por tratar de darme a entender lo que sentía, y yo, tonto como soy, daba mis intentos por tratar de dar a conocer lo que quería.
Sinceramente digo que pude llegar a cumplir lo que quería con ella, losé, ella tan solo quería oír unas palabras que me comprometieran a estar atado a ella, pero que no pude decir, sé que si mencionaba aquellas 3 palabras, todo lo que quería en ese momento sucedería, ella oiría lo que quería oír y me dejaría hacer lo que yo quería hacer.
Como esta claro, fui, soy, y lo mas probable es que aun en un futuro lejano seguiré siendo, alguien con sentimientos secos, o al menos eso trato de demostrar, nunca dije aquellas palabras simples, tan simples pero con un poder de atadura hacia otra persona.
Sinceramente pienso que pude decir lo que ella quería oír, así quedaríamos los dos contentos por un rato, pero, malo como soy, decidí no decirlo, no quería darle el gusto, yo quería ganar, conseguir lo que quería con el menor costo posible.
Sinceramente recuerdo que aquel día en mi cuarto dio lo último demostrar lo que queria, pero no lo consiguió, no le di el gusto, y por eso se fue, ah! y sin rasgo alguno de tristeza!, pero al mirarla note en sus ojos una pequeña llama de ira, una furia con controlaba a la perfección. Me sentí triste cuando la vi bajar las escaleras e irse de mi casa, sabia que era la ultima ves que la vería de cerca, sabia que era la ultima ves que hablaba con ella, pero no me sentí triste por ella, me sentí triste porque con ella se iba uno de mis libros preferidos de titulo “Terapia”.
Sinceramente pensé que mi libro no volvería jamás, pensé que la cólera que me tenia seria desquitada hoja a hoja con mi libro, aun así no perdía las esperanzas, quería mi libro de vuelta, enviaba recados con algunos de sus amigos pidiendo por favor que regresara mi libro. Sinceramente sabia que cada recado que le llegaba de mi, era como derramar un sentimiento combustible sobre el fuego de su cólera controlada hacia mi, control que sabia que perdería en algun momento.
Tiempo despues la vi de lejos, pero no me atreví a acercarme y mucho menos a hablarle. Ella paso sin verme, pero yo sabia que me vio, sabia que tenia ganas de voltear a verme, sabia que quería venir hacia mi, lo que si no sé que ubiese hecho si me ubiese tenido en frente.
El libro por fin llego devuelta, y lo digo sinceramente me alegró tanto de verlo de vuelta y como era de esperarse no lo trajo ella, lo envió con uno de sus "amigos", este se lo entrego a uno de los mensajeros, a quienes agradezco, que envié y este finalmente me lo entrego. Y también como era de esperarse, el libro estaba intacto, sabia como era su forma de ser, la conocía tan bien, inmediatamente me di cuenta de que no se dio el gusto de leerlo o al menos de leerlo por completo.
Sinceramente pensé que el odio que me tenía lo reflejaría con; o quedarse con el libro o, aun peor, romperlo o quemarlo, pero no fue así.
Guarde el libro, junto a los demás, hasta que hoy, un mes después de que me lo devolviera lo volví a coger, lo cogí porque cada vez que entraba a mi cuarto, sentía que aquel libro me veía, lo abrí, comencé a mirar hoja a hoja, pensando en que creía conocerla tan bien que estaba seguro que no dejaria su ira hacia mi para ella sola.
Mientras ojeaba la paginas, se me venia la idea de que había dejado un mensaje escrito con lápiz en alguna hoja de mi libro. Estaba seguro que lo haba hecho, llegue a la última hoja, y no encontré nada. -Me equivoque- pensé, no la conocía como yo creía.
Me sentí triste, no por ella sino por mi error, estaba vez si que me había olvidado, cerré el libro, y lo solté sobre la cama, y el libro cayó abierto por la contratapa y la tristeza desapareció de golpe al ver que no me había equivocado. Unas letras grandes y de color morado estaban en la parte de atrás del libro, reí cuando vi la no tan pequeña nota que dejó, era corta pero concisa. “Y TE ODIO, MUÉRETE”, era exactamente lo que tenia en la mente cuando pensé en que tipo de mensaje dejaría. Sí, la conocía bien. Lo que me llamo la atención fue que la frase tan directa comenzara con una “Y” lo que me llevo a pensar que era la mitad de la frase que quería decir, y pensando como ella piensa y asumiendo de que sé como piensa porque ya lo comprobé y después de darle vueltas al libro para ver si la primera parte de aquél mensaje estaba en alguna otra hoja y de ver que no había tal primera parte, llegue a la conclusión de que el comienzo de la nota se la quedo ella, y comenzando masomenos así “TE QUIERO”, lo que completaria la frase tan cariñosa que me dejó.
“TE QUIERO Y TE ODIO , MUÉRETE” finalmente asumo que eso fue lo que quiso decirme.
Sinceramente yo también la quiero, pero no como ella quiere, y no la odio, aunque deberia por hacerle eso a un pobre libro que solo tuvo la mala suerte de ser mio, es mas, le agradezco porque gracias a ella aquel libro cuenta ahora dos historias, finalmente y sinceramente no le deseo la muerte como ella me lo desea, sino, le deseo de todo corazón, que encuentre a alguien mejor que yo, y estoy seguro de que cualquiera es mejor que yo, y asi podrá decirle quella frase que omitió decirmela a mi.
Disculpame, Te quiero, pero no como tu quieres.:P
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